Baja el nivel de Mazar, una de las principales reservas para la generación eléctrica
El embalse de Mazar, uno de los principales reservorios del sistema eléctrico ecuatoriano, comenzó septiembre con una tendencia descendente en su nivel de agua, en momentos en que el país entra en la...
El embalse de Mazar, uno de los principales reservorios del sistema eléctrico ecuatoriano, comenzó septiembre con una tendencia descendente en su nivel de agua, en momentos en que el país entra en la temporada de estiaje.
La situación genera atención debido al papel estratégico que cumple Mazar dentro del Complejo Hidroeléctrico Paute, conformado además por las centrales Paute-Molino y Sopladora. En conjunto, estas instalaciones cuentan con una capacidad instalada de 1.757 megavatios, equivalente aproximadamente al 38 % de la demanda eléctrica nacional.
El descenso del nivel no comenzó en septiembre. Durante los primeros 24 días de agosto, Mazar perdió 4,39 metros, mientras los caudales que alimentan al reservorio también disminuyeron de manera considerable. Al 24 de agosto, el embalse se encontraba en una cota de 2.148,29 metros sobre el nivel del mar, frente a un máximo de 2.153 metros.
La reducción de los aportes hídricos representa uno de los principales factores de preocupación para el sector eléctrico. En julio, el ingreso promedio de agua a Mazar fue de unos 110 metros cúbicos por segundo, mientras que entre el 1 y el 23 de agosto bajó a aproximadamente 57,42 metros cúbicos por segundo.
Aunque el reservorio todavía se encuentra lejos de su cota crítica, ubicada en 2.115 metros sobre el nivel del mar, la evolución de sus niveles será clave para determinar la capacidad del país de afrontar los meses de menor disponibilidad de agua.
El estiaje históricamente se presenta entre octubre y marzo en la vertiente amazónica. Sin embargo, autoridades del sector eléctrico ya habían advertido que este año la temporada seca podría adelantarse a septiembre, aumentando la presión sobre las reservas hídricas y la generación hidroeléctrica.
La experiencia de la crisis energética de 2024 mantiene la atención sobre Mazar, debido a que sus reservas permiten regular el agua que posteriormente aprovechan las centrales ubicadas aguas abajo. Por ello, el comportamiento del embalse será uno de los principales indicadores para evaluar el riesgo de nuevos problemas de abastecimiento eléctrico.
Por ahora, el descenso del nivel no significa automáticamente que habrá apagones, pero sí constituye una señal que el sector energético deberá monitorear de cerca mientras avanza el estiaje.
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