Machala ocupa el tercer lugar entre las ciudades más violentas de Sudamérica
La situación de seguridad que enfrenta Machala vuelve a quedar reflejada en un ranking regional. La capital de El Oro figura entre las ciudades sudamericanas con mayores tasas de homicidios y ocupa...
La situación de seguridad que enfrenta Machala vuelve a quedar reflejada en un ranking regional. La capital de El Oro figura entre las ciudades sudamericanas con mayores tasas de homicidios y ocupa el tercer lugar de la clasificación difundida por Global Statistics.
Según los datos presentados en la infografía, Machala registra una tasa de 116,65 homicidios por cada 100.000 habitantes, ubicándose por detrás de Babahoyo, que registra 166,02, y Durán, con 164,60.
El listado también incluye a Quevedo, Guayaquil y Esmeraldas, entre otras ciudades. En total, seis de las diez primeras posiciones corresponden a ciudades ecuatorianas, evidenciando la concentración de la violencia letal en varios sectores de la Costa del país.
La situación de Machala ha estado marcada en los últimos años por asesinatos, ataques armados y otros hechos violentos asociados, según investigaciones y reportes de las autoridades, a disputas entre organizaciones delictivas.
La ubicación estratégica de la ciudad también representa un desafío para la seguridad. Su conexión con zonas productivas, importantes vías de transporte y el entorno portuario de Puerto Bolívar ha convertido a Machala y otros sectores de El Oro en territorios de interés para estructuras vinculadas a actividades ilícitas.
La disputa por el control de territorios y rutas utilizadas por organizaciones criminales es uno de los factores señalados para explicar el incremento de la violencia en varias ciudades de la Costa ecuatoriana.
El dato divulgado vuelve a poner sobre la mesa el desafío que enfrentan las autoridades locales y nacionales para reducir los homicidios y fortalecer la seguridad en los sectores considerados de mayor riesgo.
Para Machala, la tasa de 116,65 homicidios por cada 100.000 habitantes representa una señal de alerta sobre la dimensión de la violencia que afecta a la ciudad y la necesidad de reforzar las estrategias de prevención, investigación y control.