Continúa la búsqueda de casi 3.000 desaparecidos tras la devastadora riada
Nepal enfrenta una tragedia de enormes proporciones luego de la devastadora riada que golpeó la cuenca del río Bhote Koshi, en la frontera con el Tíbet, el pasado 26 de agosto. Las autoridades...
Nepal enfrenta una tragedia de enormes proporciones luego de la devastadora riada que golpeó la cuenca del río Bhote Koshi, en la frontera con el Tíbet, el pasado 26 de agosto.
Las autoridades nepalíes elevaron este sábado 29 de agosto a 675 el número de fallecidos, mientras que cerca de 3.000 personas continúan desaparecidas o sin poder ser localizadas entre ambos lados de la frontera. En total, el desastre deja al menos 682 muertos al sumar las víctimas registradas en Nepal y el Tíbet.
La fuerza de la corriente arrasó comunidades, carreteras, puentes y otras infraestructuras, dejando amplias zonas incomunicadas. Los equipos de emergencia enfrentan enormes dificultades para ingresar a los sectores más afectados debido a la destrucción de las vías y al riesgo de nuevos deslizamientos.
Las labores de búsqueda y rescate continúan con el apoyo de efectivos de seguridad y equipos especializados. En Nepal, además, las autoridades han solicitado asistencia internacional para tareas técnicas, reconstrucción de infraestructura e identificación de cuerpos.
La emergencia también ha afectado a trabajadores extranjeros, turistas y personas vinculadas a proyectos hidroeléctricos ubicados en la zona. Decenas de miles de personas necesitan asistencia mientras las autoridades intentan restablecer las comunicaciones y el acceso a las comunidades afectadas.
Uno de los principales desafíos es llegar a las zonas más remotas, donde familias enteras continúan esperando información sobre sus seres queridos.
El desastre se produjo después del colapso de un glaciar que provocó una enorme crecida en los sistemas fluviales de la región del Himalaya. Las autoridades mantienen vigilancia ante el riesgo de nuevas inundaciones y movimientos de tierra.
Mientras tanto, los equipos de rescate trabajan contrarreloj para localizar sobrevivientes y recuperar a las víctimas de una tragedia que ha dejado una profunda huella en Nepal y en la región fronteriza con China.